"ME REINVENTO TODO EL TIEMPO"

  • Escrito por  Julia Devotto
Fotografía: Eduardo Martí

Formó parte de la banda más importante de los 80. Transitó innumerables escenarios musicales y vivenciales. Es supercarismático y se divierte como un niño en esta producción en la que él eligió vestirse de astronauta. Tal vez el espacio sea de los pocos lugares que le quedan por recorrer.

 

 

¿Cómo es un día en la vida de Zeta hoy?

 

 

–Los días son atípicos y eso siempre está bueno. Empieza con un desayuno y organizando agenda con Steffi, que es mi mujer y mi manager. Te confieso que me cuido bastante, hago una dieta proteica y, si puedo, entreno todos los días. Hay que cuidarse porque el cuerpo ya no responde como antes. Intento mantener una mínima rutina porque si no es difícil hacer todo. . Estoy componiendo música además de tocar como DJ, armando dos proyectos para televisión y otro para redes sociales. También colaborando con el disco de mi hijo y me encanta.

 

 

 

 

–¿Cómo era un día en la época de Soda?

 

 

–Bueno, en esa época teníamos una rutina estricta. Cuando estábamos componiendo un disco, ensayábamos de dos de la tarde a nueve y media de la noche. Era como horario de oficina y no se podía mover. Teníamos nuestra vida hasta las dos, y después nos dedicábamos exclusivamente a Soda. Cuando nos íbamos de gira, estábamos de gira. Ahí cambiaba el ritmo de vida.

 

 

–¿A qué se refiere con que “cambiaba”?

 

 

–Los días pasaban viajando. Eran como vacaciones, viaje de fin de curso y viaje de trabajo. En esa época las comunicaciones no eran como ahora y extrañábamos. Y confieso que gastábamos mucho dinero en llamadas telefónicas. En aquella época era carísimo hablar. Las giras también eran sin televisión, CD, ni consolas de videojuegos. Todas esas cosas fueron apareciendo con el tiempo y las hicieron más llevaderas. Pero al principio era sólo lo que a nosotros se nos ocurría hacer para divertirnos.

 

 

–Igualmente, no creo que se hayan aburrido.

 

 

–No, para nada. Éramos una familia, un grupo, un colectivo artístico que se autoabastecía. Si tengo que hacer una comparación entre esa época y ahora, todo era más organizado con Soda. Hoy tengo semanas muy diferentes y no tan previsibles. Es muy distinto, de alguna manera me acostumbré al caos y la verdad es que vivo muy cómodo en él.

 

 

–¿El caos es como su planeta?

 

 

–Sí, porque de ahí saco las ideas, y las ideas son aleatorias y tienen que tener su cuota de azar. Si uno no deja abierto ese espacio, no puede crear. Y en una persona como yo, que está buscando todo el tiempo reinventarse, más aun. El otro día me preguntaba Juan Di Natale cómo terminé siendo DJ. Y le dije que es lo mismo, sólo que en la vereda de enfrente. Él retrucó: “¿Por qué las dos veredas entonces?”. Y le respondí: “Porque no pensaba vivir tanto. Mi plan era ser rockero y como todo buen rockero me tenía que morir joven. Y no me salió”.

 

 

“Tuvimos un sueño, trabajamos mucho y lo logramos. Después vino la separación y la frustración de no haber podido cuidar nuestra creación. Lo noto todos los días, la gente sigue pidiendo a Soda”.

 

–Y tuvo que cuidarse y hacer dieta de proteínas.

 

–Sí, pero sigue existiendo esa parte roc surge ahí algunas cosas se hacen. Creo que hay dos parámetros para ver si algo va: primero te tiene que divertir a vos y tenés que creer que le va a divertir a mucha gente. El segundo es no buscar un rédito económico porque si le gusta a mucha gente, viene solo.

 

–Cuénteme cuáles eran sus pasiones y sus sueños en la época de Soda.

 

–Uno era más chico y tenía más fantasías. Estábamos arrancando y teníamos el plus de que las cosas empezaron a funcionar desde temprano, entonces el universo de las fantasías se hacía cada vez más grande. Hoy uno es más consciente de las cosas, pero creo que acá hay un punto clave para un creativo: no podemos perder esa ingenuidad de niños porque si no se acaba todo. No creo tanto en el profesionalismo, creo que es más importante tener ganas de jugar siempre, porque la gente lo percibe.

 

–¿Sus sueños actuales?

 

 

–Creo que el más importante es el mismo que tenía en aquella época, que es crear una familia. Hoy estoy en mi segundo matrimonio justo en el mismo momento.

 

 

–¿Podemos decir que hay una especie de paralelismo con los 80?

 

 

–Sin duda. En lo personal estoy reviviendo muchas cosas, y en lo artístico hoy se ven los 80 como una época de clasicismo. Y en aquella época nosotros mirábamos los 60 del mismo modo. En la vida todo se repite. Nosotros en aquella época no nos dábamos cuenta de lo que estábamos haciendo.

 

 

–¿Se la creyeron en ese momento?

 

 

–Y sí. Hubo modificaciones. Uno es básicamente la misma persona, pero lógicamente se producen cambios a medida que uno va viviendo esa experiencia y viendo cómo crece. No se tiene conciencia, pero la adrenalina sube con el éxito y eso cambia cosas. Nosotros éramos un grupo y hubo cambios que repercutieron internamente mientras íbamos creciendo. Es muy fácil poner el hombro cuando uno está arrancando o cuando las cosas van mal, pero cuando llega el éxito se vuelve más difícil. Las individualidades comienzan a aparecer y a veces nos son compatibles con lo que el grupo necesita. Los egos son difíciles de manejar.

 

 

–¿Cómo lo llevó?

 

 

–Lo fui manejando. Es raro lo que sucede cuando tenés exposición mediática. La gente alrededor tuyo empieza a cambiar. Se comportan con vos como si fueses diferente. No el círculo cercano, pero los demás sí. Y para uno es algo con lo que tiene que convivir, entonces lo vas asimilando.

 

 

–Tiene su parte buena, igual.

 

 

–Claro que sí. En realidad los que más lo sufren son quienes están conmigo. Steffi o mis hijos. Cuando algún fan interfiere en una comida o perdés un taxi por sacarte una foto con alguien que te lo pidió..., pero yo lo tomo como una retribución a todo lo que sucedió con Soda. Nosotros recibimos mucho de la gente y me sale devolverles algo de eso. Son esos minutos que por ahí le hacen una diferencia a alguien. No cuesta nada ser agradecido y devolver lo que uno recibió. Para mí no es un embole, al contrario.

 

 

–¿Cuáles eran sus miedos en aquella época?

 

 

–Muchos de los miedos de esa época tenían que ver con el paso del tiempo y con lo que te decía antes. Lo de morirse tomalo de manera figurativa porque en realidad el gran miedo era qué podía pasar si Soda no seguía, si algo de esa estructura se modificaba. No pensaba en el largo plazo, pero el fantasma estaba. Pero pasé  por esos mojones y aquí estoy.

 

 

–Bueno, de hecho Soda Stereo no siguió hasta que volvieron a reunirse en 2007.

 

 

–Sí, eso fue muy emocionante. Fue un regreso relámpago, volvimos, tocamos veinte shows y no tocamos más. Pero fue muy bueno. Todo lo que sucedió en el medio y después tiene que ver con la necesidad de vivir una vida más individual, formar una familia, moverse solo en el mundo. Ese mismo miedo con el tiempo se convirtió en una necesidad.

 

 

“Extraño la sala de ensayo. Era nuestro lugar seguro en el mundo. Hoy todo cambió. Con Soda todo era mágico y al mismo tiempo sólido. Nos daba una tranquilidad que hoy no existe”

 

 

–¿Hoy le tiene miedo a algo?

 

 

–Sí, claro. Hoy los miedos son distintos. Tienen que ver con reinventarse y, en ese camino, la incertidumbre de lo que puede suceder. Tienen que ver con el reconocimiento propio, porque hay una parte de los tres en la que nos costó siempre vernos fuera de Soda y lo mismo sucede con la gente.

 

 

 

–Es verdad, es difícil verlos fuera de la banda, aunque hayan hecho muchas cosas diferentes.

 

 

–Sí, y para nosotros siempre fue difícil. Una vez lo hablamos con Gustavo y no terminábamos de estar conformes con nosotros mismos después de Soda. Fue algo que nos marcó mucho a los tres. Después de eso cada uno hizo lo suyo. A mí me agarró una cosa pedagógica y me dediqué durante años a Proyecto Under, y sucedió que en esos años el mundo cambió radicalmente. Antes las discográficas manejaban todo y esto fue desarmándose gracias a internet. Hoy tenés acceso a través de las redes sociales, y si querés que te escuchen podés subirlo. Si le gusta a mucha gente, el dinero viene por alguno de los nuevos formatos. El secreto sigue siendo que le guste a muchos.

 

 

–Lo noto muy flexible.

 

 

–Si no sos flexible, te quebrás. Nosotros tuvimos un sueño y trabajamos mucho para lograrlo. Sabíamos que no éramos buenos músicos, le pusimos horas de ensayo para compensar y lo logramos. Después de eso vino la separación y la frustración de no haber podido cuidar nuestra creación. Yo lo noto todos los días, la gente sigue pidiendo a Soda. Y fijate que lindo lo que sucede con ese amor y esa esperanza que la gente tiene sobre la situación de Gustavo. Eso es emocionante.

 

 

–¿Cómo lo vive usted?

 

 

–Yo creo. En mi vida he pasado por situaciones muy jodidas y sé que en estos momentos tenés que agarrar muy firme el timón de la fe.

 

 

–¿Qué es lo que más extraña de Soda?

 

 

–La sala de ensayo. Era nuestro lugar seguro en el mundo. Hoy todo cambió. La vida sin Soda es más insegura, más incierta. Con Soda todo era mágico y al mismo tiempo sólido. Nos daba una tranquilidad que hoy no existe.

 

 

–¿Cómo sigue Zeta hoy?

 

 

–Reinventándome como siempre. Hoy trabajo mucho como DJ y con Steffi estamos armando un plan para proponerme como un músico integral. Además, sigo produciendo. Estoy con dos proyectos concretos de televisión y me encantaría volver a la radio.

 

 

–¿Está escribiendo su biografía?

 

 

–Sí, recién empezamos con un escritor. Estamos en la etapa de grabar y hemos logrado varias horas, pero faltan muchas más. La editorial espera que lleguemos a fin de año, pero no sé si lo lograremos (se ríe). Saldrá cuando esté listo. Soy del criterio de dar y hacer todo lo que de mí depende, pero aprendí a dejarme sorprender por la vida. Veremos si este libro nos sorprende. Yo me entrego. 

 

 

Mucho más que Charly, Gustavo y Zeta

 

Inevitablemente casi todo el reportaje giró en torno a Soda Stereo. Y se entiende por qué. Hicieron historia. Vivieron su sueño y nos dieron grandes momentos. Soda Stereo hoy no puede volver, pero queda grabada a fuego en varias generaciones. Estos son algunos de sus logros, pero los más importantes son los que cada uno lleva adentro.

 

 

 

- Su canción “De música ligera” es considerada la segunda mejor del rock hispanoamericano y la cuarta de todos los tiempos.

 

- Los videos de "En la ciudad de la furia” y “Ella usó mi cabeza como un revólver” fueron finalista y ganador del premio MTV a la música latina.

 

- En 2002 recibieron el Premio Leyenda de MTV Latinoamérica por su trayectoria musical.

 

- En sus catorce años de existencia realizaron 1.488 recitales en 97 ciudades de 18 países de América y Europa.

 

- Hicieron un glorioso regreso en 2007 con el show Me verás volver, sumando 20 recitales más. Fueron los últimos.

 
 
Modificado por última vez en Lunes, 12 Noviembre 2012 15:05
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